MUNDO

La “peor pesadilla” de los refugiados se hace realidad tras los ataques de París

21 Nov , 2015  

El primer ministro francés, Manuel Valls, aseguró ayer en el Parlamento, donde se votó extender por tres meses el estado de emergencia que rige desde los ataques del viernes pasado, que “algunos terroristas aprovecharon la oleada de migrantes para colarse entre los refugiados”.

Sus palabras no pasaron desapercibidas para los pocos refugiados que quedan desperdigados por París.
“Cuando vi que encontraron un pasaporte sirio cerca de los restos de un kamikaze del Stade de France comencé a insultar a los gritos y pensé: ‘¡Ahora nos van a tratar de terroristas!'”, se lamentó el refugiado sirio Achmed, de 32 años, en declaraciones a Télam en París.
“Es mi peor pesadilla, lo que tanto temía ocurrió. Ahora todo será mucho más difícil para nosotros”, afirmó, cabizbajo, el fornido refugiado sirio oriundo de la periferia de Damasco.
Achmed, quien “por ahora” vive bajo uno de los puentes del Canal Saint-Martin junto a un grupo de una decena de kurdos y afganos, aclaró que “para quedarse en París hay que ser nómada y tener buenos reflejos. Más de una semana en un mismo lugar te convierten en presa fácil para la policía”.
“Prefiero quedarme aquí a vivir sin papeles y afrontar el riesgo que eso implica antes que empezar un trámite de asilo que me será denegado por haber incumplido algunos requisitos al ingresar en Europa. Pero soy discreto y sé pasar desapercibido”, relató.
A su lado, todos se muestran conmovidos y tristes por los atentados y reconocen que escuchar que Francia está “en guerra” les eriza la piel.
Junto a ellos, Haifa, un experto en informática sirio llegado a Francia hace 10 años y radicado en un suburbio parisino, pasa cada noche a visitarlos, a repartir ropa y comida, que recolecta en su barrio en la periferia este de la capital, y a enseñarles francés.
Haifa, quien se pasea con una gran mochila de donde cuelga una pancarta en inglés con la leyenda: “Los refugiados no somos terroristas, somos las primeras víctimas del terrorismo”, pudo terminar sus estudios en París.
“Entiendo el dolor, la impotencia de la sociedad francesa, pero no pueden caer en la indiferencia o el rechazo a una comunidad todavía mas castigada por el terrorismo que los europeos. Los propios medios franceses dicen que el 80% de las víctimas del terrorismo somos los musulmanes”, manifestó Haifa.
En tanto que Fade, un ingeniero químico de 24 años oriundo de Damasco, la capital siria, aseguró que siguió a través de su teléfono celular todo lo relacionado a los atentados.
“Desde el viernes que no puedo despegarme del teléfono. Cuando vi la información tuve mucho miedo porque sentí que eso reduce nuestras posibilidades de ser aceptados”.
Cada mañana, el grupo organiza su jornada y reparte las responsabilidades.
Estas van desde limpiar el lugar, esconder los colchones para evitar ser descubiertos, salir a mendigar para comprar comida o ir a buscar provisiones a locales de asociaciones humanitarias, así como encontrarse con otros refugiados en diferentes puntos de la ciudad para mantenerse al tanto de la situación en Europa.
Por consejo de Haifa, el grupo de refugiados nunca se pasea en grupo por las calles de París, siempre lo hacen en solitario para evitar llamar la atención de la policía.
“Si los refugiados sirios de Europa se convierten en el chivo expiatorio de los atentados en París, los extremistas habrán alcanzado su objetivo”, sostuvo el kurdo sirio Yady, de 23 años y ex estudiante de comercio.
“Al EI le encantaría que los europeos se pongan en contra de los refugiados, los extremistas odian que Europa sea el refugio de un musulmán que huye de sus atrocidades”, agregó.
Sin embargo, rápidamente cambia sus semblante al reconocer que los atentados afectarán la solidaridad europea.
“Inevitablemente, muchos países van a ser todavía más reticentes a recibir refugiados, pero no solo en Europa, en todo el mundo”, añadió.
Los integrantes del grupo, todos menores de 35 años, coinciden en que de haber permanecido en sus países estarían muertos.
“Tengo dos hermanos asesinados por el EI y otro que se sumó a otro grupo rebelde. No quería quedar en el medio de dos extremos violentos y estúpidos; decidí partir y ahora me quedé aquí varado, a mitad de camino. Y todo será más difícil, las fronteras se van a cerrar y ahora nos quieren menos que antes”, dijo el sirio Mohammad, de 28 años.
La travesía a Europa desde Medio Oriente o desde el norte de África o el modo en que escaparon de los conflictos bélicos en sus países dejó huellas en los cuerpos de los refugiados.
La mayoría evidencia cicatrices o lastimaduras importantes, y muchos tienen vendajes o muletas.
“Llegar de Italia a Francia fue una pesadilla. La policía de todos los países nos maltrató, y los traficantes de personas te estafan y te maltratan más que la policía”, prosiguió Mohammad, levantando su sweater para mostrar las marca que dejaron en su espalda las patadas de los policías fronterizos italianos.
“Vi cosas horribles, mujeres pagar con sus cuerpos para hacer 10 kilómetros en auto o amigos que pagaron una fortuna para ir en auto de Italia hasta París y a los pocos kilómetros fueran tirados del coche en movimiento en plena ruta. Terminaron en el hospital de milagro”, relató el agricultor Mohammad.
Mientras en París ya no quedan albergues o lugares ocupados por los refugiados -la policía desalojó los dos últimos espacios el mes pasado-, más de 5.000 personas continúan acampando en la ciudad portuaria de Calais, en el norte de Francia, a pocos metros de la entrada al Eurotúnel, que atraviesa el Canal de La Mancha y une Francia con el Reino Unido.
El improvisado campamento no para de crecer pese a que en los últimos días la policía empezó a impedir la llegada de nuevos refugiados, luego de que el viernes pasado, poco después de los atentados en París, un incendio desbastara casi un tercio de las casillas de madera y plástico.
En el ultimo mes, un sector minoritario de la población de Calais se manifestó para pedir que el gobierno retire a los migrantes de su municipio y cierre las fronteras para evitar la llegada de nuevos refugiados a Europa.
En la región de Calais, el partido Frente Nacional (FN) de la ultraderechista Marine Le Pen, conocida por su rechazo a la inmigración de musulmanes, es favorito a ganar las elecciones regionales del próximo 6 de diciembre.

FUENTE: Telam